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Aunque te mueras SAT va por tus huesos si tienes adeudos.

El Registro Federal de Contribuyentes (RFC) es para toda la vida. Pero
¿qué pasa cuando una empresa muere o una persona fallece?

El RFC es la clave única que proporciona el Servicio de Administración
Tributaria (SAT) para identificar a los contribuyentes para
inscribirlos al padrón fiscal.

Una vez que te das de alto ante el fisco, ya no te podrás dar de baja,
sólo procede dar aviso de aumento de actividades o suspensión,
dependiendo del régimen, pero la cédula sigue vigente con tus datos.

Incluso tras la muerte, el SAT no podrá cancelar el RFC si encuentra que
el finado o finada tiene un adeudo fiscal.

“El RFC no se cancela, se hacen modificaciones si estas activo o
inactivo, pero al momento del fallecimiento del contribuyente se tiene
que hacer la cancelación para que no sigan corriendo las obligaciones de
pago”, explica el fiscalista Roberto Colín Mosqueda.

De lo contrario sus deudos, tendrán que responder si existiera algún
pendiente no saldado en el SAT.

El experto integrante de la Comisión Fiscal 2 del Colegio de Contadores
de México, dice que mucha gente desconoce el proceso fiscal cuando el
contribuyente pasa a mejor vida.

“Tenemos la idea de que los adeudos fiscales son como los bancarios, que
a la muerte se hace la quita de la deuda, y no es así. Al fallecimiento
del contribuyente el fisco va a intentar cobrarse de la masa hereditaria
que haya dejado, si es que existiera”.

Afirma que este trámite es muy sencillo cuando el extinto causante
solamente tenía una actividad empresarial o era asalariado.

Pero se vuelve más complicado cuando está de por medio una herencia.
“Cuando hay una sucesión testamentaria, y hay un adeudo pendiente de
pago, la autoridad se va a formar en la sucesión para recuperar su parte”.

Hasta que haya concluido todo ese procedimiento, se podrá cancelar el RFC.

Por eso, Roberto Colín, recomienda a familiares de los difuntos que
cancelen el RFC para evitar que sigan corriendo los compromisos fiscales
no cubiertos.

Si no se hace así, se estarán generando multas, recargos y
actualizaciones derivadas de obligaciones pendientes, advierte.

“Lo más sano sería cancelar el RFC a la muerte del contribuyente”.

¿Quién puede cancelar el RFC a la muerte del contribuyente?

El trámite ante el SAT se llama aviso de cancelación por defunción.

El fiscalista dice que lo puede cancelar el o la cónyuge; también un
familiar cercano del fallecido o un tercero interesado.

¿Cómo se hace?

Se puede hacer en línea en la página de internet del SAT o bien
acudiendo a las oficinas del SAT

¿Es facil cancelar el RFC a la muerte del contribuyente?

Si se tiene la documentación necesaria es un trámite muy fácil y
sencillo. Sólo se requiere llevar el acta de defunción. Lo más
recomendable es sacar cita para evitar filas y confusiones para que no
sea un día perdido.

Roberto Colín aclara que el trámite es rápido siempre y cuando el
muertito no haya dejado algún pago pendiente, porque de lo contrario la
autoridad fiscal va a pretender cobrarlos a través de los bienes que
haya poseído en vida.

Sólo así, el SAT dejará descansar en paz al santo difunto y lo borrará
del padrón de contribuyentes.

¿MÁS DUDAS?

Como cada situación es diferente, y si persisten dudas, te recomendamos
acercarte a la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon)
para pedir asesoría.

La Prodecon o el ombudsman fiscal, cuenta con una línea de apoyo
telefónica, oficinas en varias partes del país y un chat.

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