Ventana v8.0

Nueva jornada de protestas en Cancún termina con personas lesionadas, detenidos y daños

Una nueva jornada de protestas en contra de la inseguridad que viven las mujeres y, en reclamo por los feminicidios impunes en Quintana Roo, se desarrolló ayer en Cancún, con daños a la infraestructura pública, pintas en edificios y el incendio parcial de oficinas al interior de Tránsito municipal, dejando como saldo seis personas lesionadas y 16 detenidos.

Convocada de forma anónima desde las redes sociales, la marcha inició poco después de las 14 horas, en Malecón Tajamar, haciendo escala en la «Glorieta del Ceviche», como se conoce al Monumento de las Estrellas y los Caracoles, el cual fue pintarrajeado con aerosoles.

En medio de consignas que demandan justicia para las mujeres desaparecidas, violentadas sexualmente o asesinadas, el contingente compuesto por personas vestidas de negro, avanzó hacia el Palacio Municipal, que fue cubierto con protecciones metálicas en su totalidad, de forma preventiva.

El tránsito vehicular, en el primer cuadro de la ciudad, fue cerrado por las autoridades locales, mientras drones monitoreaban la ruta del contingente, que llevaba consigo palos, varillas, cohetes y aerosoles.

Siguiendo instrucciones previamente acordadas para respetar «la formación» del bloque y no afectar la infraestructura privada, ingresaron a Plaza de la Reforma, gritando «Mara Lezama, escucha a tu manada», en referencia a la alcaldesa de Cancún.

El bloque de mujeres se sentó frente al palacio municipal, para explicar las razones de su protesta, mientras otro grupo de jóvenes pintaba el asfalto y la fachada del edificio.

«A partir de ahora cada quien puede manifestarse como quiera. ¡Dense morras!», fue la señal para que se reincorporaran y comenzarán las pintas.

El activista, Luis Hernández, les pidió no arremeter contra la estatua de Benito Juárez, que da nombre al municipio, pero las jóvenes estallaron.

“El monumento se vuelve a limpiar y las mujeres ¿quién las regresa? ¿quién las trae de nuevo?”, dijo una. “Todas las morras que están aquí valen más que esta puta estatua”, respaldó otra de ellas.

En paralelo, otros jóvenes que se incorporaron a la protestalograron escalar al balcón de la presidencia municipal, que fue igualmente vandalizado. Arrojando rocas, pateando puertas, estrellando cristales, lograron vencer oficinas municipales de Fiscalización, Comercio en Vía Pública, y Gestión Social, ubicadas a los costados del Palacio y dañaron tuberías de agua.

De ahí partieron hacia el Parque de las Palapas, con dirección a la Fiscalía general del estado, ubicada en la Supermanzana 21.

En su trayecto, pintaron nombres de víctimas de feminicidio o insultos a las autoridades sobre las fachadas de la Secretaría de Seguridad del municipio, del Centro de Comando,  Control Comunicación y Cómputo (C4) y de Tránsito.

Los jóvenes dirigieron su atención en destruir cámaras de vigilancia, desmantelar casetas telefónicas, desmontar señalética pública, haciéndose de rocas, varillas metálicas y cualquier objeto que pudiese servir para intentar vencer la puerta y el portón de la fiscalía.

Ahí, con sopletes y a golpes, intentaron debilitar los accesos. En medio de la destrucción ocasionada por los jóvenes, en su mayoría, el bloque de chicas interpretaba «La canción sin miedo», de Vivir Quintana, mientras padres de familia observaban desde atrás con sus hijas e hijos, quienes hicieron eco de la convocatoria a la protesta que nadie se adjudicó.

Con una estructura de mando y organización, las jóvenes seguían las instrucciones para movilizarse, mientras los chavos y algunas chicas seguían vandalizando.

En ese tono, lograron derribar la puerta de acceso de la Dirección de Tránsito e incendiaron el interior, luego de causar destrozos en oficinas, quemar y sustraer papelería oficial.

Algunos intentaron saquear hornos de microondas y ventiladores, pero fueron detenidos por algunas de las manifestantes. «¿Qué te pasa? No vamos a robar, no voy a permitir que se desvirtúe nuestra lucha», grito la chica a dos jóvenes.

De igual forma, una de las manifestantes tuvo que intervenir para que otros jóvenes cesarán el hostigamiento hacia un reportero que daba cobertura a las protestas.

«Calma, ellos son prensa y fueron también agredidos como nosotras el lunes pasado; ellos solo están haciendo su trabajo», indicó.

En otro punto,  una de las líderes paró en seco a los jóvenes que comenzaron a encender cohetes o lanzar petardos, que lastimaron a una mujer. La chica dejó en claro que no buscaban lastimar a nadie y que ella misma entregaría a la autoridad a quien no respetara los acuerdos hechos previo a la protesta.

“Una de nuestras ‘compas’ está mal por la bomba que tiraron. No tiren bombas. El próximo ‘vato’ que yo vea tirar una bomba, yo lo voy a entregar y me vale verga. Están afectando a las ‘morras’ de nuestra lucha, es nuestra lucha, entiendan. No tergiversen las cosas por favor”, advirtió.

Un hombre, que acosó y tocó a una de las manifestantes, fue neutralizado por las jóvenes, pero los chavos comenzaron a golpearlo hasta casi lincharlo, por lo que ellas mismas tuvieron que rescatarlo, resguardarlo y entregarlo a elementos de Protección Civil, que en medio del tumulto enardecido, lo ingresaron a Seguridad Pública.

Los disturbios continuaron hasta las 19.25 horas, con mobiliario ardiendo a manera de fogatas, hasta que elementos de Seguridad Pública del estado, con toletes y escudos, entraron a la escena luego de que estuvieran a punto de vencer la puerta de la Fiscalía, desde donde arrojaron gases para alejar a los jóvenes que provocaron una grieta en el acceso.

Los manifestantes arrojaron piedras, pero fueron replegados y el grueso del contingente se disolvió, mientras otros se quedaron observando. Al sitio llegaron elementos de Bomberos y pipas de agua del ayuntamiento para apagar el fuego.

Información: El Universal

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